Geiser

¿Cómo aumentar mi felicidad en el trabajo?

Un proceso de transformación organizacional emerge de múltiples maneras, de hecho es tan dinámico su comienzo como la vida misma. Por ejemplo:

  • cuando se está dispuesto a escuchar ciertas cuotas de insatisfacción latentes
  • cuando se está dispuesto a cambiar el estándar con el que te medías para sentir que “vamos bien!”
  • cuando bajas a las preguntas del sentido que tiene la propia organización, “¿para qué hacemos realmente lo que hacemos?”, y te das cuenta de lo pobre y corto de tu respuesta…

Lo valiente ahí es seguir el rastro de lo que quiere emerger. Apostar por un nuevo nivel de evolución confiando en el paradigma de la abundancia. Ampliar la propia motivación sobre lo que puedes aportar desde donde estás… Así, por ejemplo, puede iniciarse un proceso de transformación organizacional. Basta una persona dispuesta de verdad a escuchar y a preguntarse de una forma radical.

Y en ese momento en el que una organización inicia un proceso de transformación, creo que hay algo muy importante que tiene que diferenciar: cambio vs transformación. ¿Cuáles son las diferencias?

  • Los del cambio quieren ejecutar, salir el primer día con un plan de acciones debajo del brazo. Hablan de innovar, de rapidez, de implementación…
  • Los de la transformación permiten que se les muevan los cimientos, saben que el proceso pide reinvención, cuestionarse primero ellos mismos, abrir paso a emociones y discusiones, incluir de verdad todas las voces…

Ese es el primer aprendizaje de la transformación: el ritmo, la raíz genuina, los claroscuros y la incertidumbre del Proceso.

¿Y cómo notar entonces que el equipo de dirección esta de verdad comprometido con la transformación?

Cambia el tono de sus interacciones. En vez de cierto cinismo o escepticismo en relación a los temas “blandos”, empieza a aparecer una conciencia de humildad, de escucha sincera y sin prejuicios, aparecen los propios sentimientos encima de la mesa, de forma valiente e integra. Nadie tiene interés en vender imagen o ser políticamente correcto ante nadie. El sentido trascendente de responsabilidad hacia la comunidad hace que cada uno esté dispuesto a encarar los propios límites del equipo conscientes de que son un espejo de los propios límites de la cultura organizacional.

Y entonces, cuando la gente se atreve a ser auténtica, a llevar los sentimientos a la organización, a preguntarse el para qué verdadero, creerse que pueden aportar más de lo que venían haciendo, me doy cuenta que es muy posible poder crecer como personas de forma genuina, con propósito, aportando también transformación verdadera a la organización en la que estoy. No son mundos separados. Es posible conectar el propósito personal, la honestidad y las exigencias del mundo organizacional.

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La ilusión causal

¿Es tiempo en mi vida de transformaciones? ¿Hay algo que quiere emerger y ser escuchado para poder evolucionar?

Escucha qué pasa entre tu mundo interno, tu mundo externo y tu mundo secreto.

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